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El taxista se encontraba en una autopista, lo que llamó la atención de los agentes que cambiaron enseguida su actitud hacia el conductor

Alessandro Bellantoni es un taxista en Roma y, desde el 2 de junio, Caballero de la República, un honor que le concedió el presidente de Italia, Sergio Mattarellapor su generosidad durante la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del COVID-19 que tanto daño ha provocado en Italia.

Alessandro Bellantoni trabaja como taxista en Roma desde hace más de 15 años. Durante la fase 1 de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus decidió ofrecerse para apoyar a las personas en dificultad, en particular a las familias con hijos discapacitados.

Sin darse cuenta, saltó a los titulares de la prensa por el «viaje» que hizo de Roma a Vibo Marina, al sur del país, para acompañar al Hospital Pediátrico Bambin Gesù a una pequeña de tres años que tenía revisión oncológica.

«Me ofrecí a echar una mano»

El hospital, que fue fundado en 1869, es ahora parte de la red del Sistema Nacional de Salud en la ciudad de Roma en el área extraterritorial administrada por la Santa Sede. Desde 1980, debido a su prestigio y al fortalecimiento de sus relaciones con el sistema sanitario de Italia, se ha convertido en un punto de referencia para la pediatría a nivel nacional.

En el periódico italiano ‘Roma Today‘ Alessandro cuenta cómo surgió esta iniciativa solidaria: “Sabía que había una niña que tenía cita en el Hospital Bambin Gesù para someterse a un nuevo ciclo de quimioterapia. Conozco a la familia porque yo también tengo otro hijo con discapacidad. Solo que, en este momento, esa pareja está atravesando por un momento difícil y por eso me ofrecí a echar una mano”.

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«Cuando la policía descubrió por qué viajaba, me pagó el café»

El taxista solicitó los permisos médicos y las autorizaciones pertinentes para poder circular respetando las reglas impuestas durante el confinamiento. Pese a todo, la policía le detuvo un par de veces en los restaurantes de la carretera porque no veía normal vislumbrar un taxis en la autopista. “Durante el viaje de ida, a la altura de Cosenza, me detuve para tomar un café. Los agentes me pidieron explicaciones. Les expliqué el motivo y tengo que decir que fueron tan amables que muchas veces me pagaron hasta el café” contó Alessandro.

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La visita de la pequeña fue bien

Alessandro salió de Roma el 28 de abril aproximadamente a la una de la tarde. Llegó a Vibo Marina a las ocho. Cenó y durmió una hora para retomafr el viaje y acompañar a la pequeña y a su madre al Bambin Gesù de Roma, donde llegó a las siete y media de la mañana. Recorrió 1.300 kilómetros en aproximadamente 19 horas. Pero, ¿quién pagó los gastos del viaje? Alessandro subrayó que él no quería nada, “pero la familia de la niña insistió en pagarme la gasolina. De todos modos, lo verdaderamente importante es que la visita fue bien. La pequeña es realmente fuerte y los resultados fueron positivos”.

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“Taxi con una sonrisa”

La historia de Alessandro no acaba aquí ya que no fue su única iniciativa solidaria. De hecho, el taxista romano propuso a su cooperativa ponerse a disposición para realizar viajes solidarios en beneficio de personas con discapacidad intelectual, pues son quienes han vivido de manera particularmente difícil el confinamiento. De ahí nació la iniciativa del «taxi con una sonrisa»

Alessandro cuenta que “personalmente lo he hecho tres veces. Se trata de viajes de media hora, cuarenta minutos. Un tiempo suficiente para devolver la sonrisa a personas que, más que nadie, han sido afectadas por la cuarentena impuesta por el coronavirus. Y sé que también otros colegas taxistas se sumaron”./Cope

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